Tras visitar la importante ciudad costera de Koper, subimos a nuestro autobús para ir a Izola, donde nos esperaba el artista Francisco Tomsich, ilustrador de Los sabios hipopótamos. Conoceríamos el centro histórico de Izola, el mar y almorzaríamos allí antes de salir rumbo a Venecia.
Izola se encuentra aproximadamente a ocho quilómetros de Koper. Es una ciudad costera ubicada en el suroeste de Eslovenia, perteneciente a la región de Istria y sus costas están bañadas por el mar Adriático. Esta localidad es uno de los destinos turísticos más visitados de Eslovenia y es conocida por su encanto mediterráneo, su rica historia y sus pintorescos paisajes costeros. Al igual que Koper, tuvo una importante influencia veneciana.
Al bajar del autobús, comenzamos nuestro recorrido y nos dirigimos hacia el casco antiguo. En el camino nos sorprendió Tomsich, quien se acercó al grupo y nos invitó a visitar su taller en la Antigua Escuela Italiana «Dante Alighieri» de Izola, un hermoso edificio histórico en el que pudimos conocer algunos de sus trabajos. Los primeros documentos que atestiguan la presencia de instituciones educativas en Izola son de 1210 y en 1419 la República de Venecia abrió la primera escuela pública de la localidad.








Izola cuenta con un importante patrimonio arquitectónico perteneciente a distintos estilos, destacando el románico con la Iglesia de Santa María de los Pescadores; el gótico con los palacios Manzioli y Lovisato; el renacentista con la Iglesia de San Mauro o el barroco con la Casa Zanon. Durante varios siglos la economía local dependió de la pesca y la sal, como es posible ver en la antigua fábrica Delmaris (establecida en 1879) o la antigua fábrica Arrigoni (establecida en 1881). Por otra parte, en el término municipal de Izola también se encuentra un yacimiento arqueológico que incluye una villa romana (Simonov zaliv).
Caminamos por el casco antiguo de influencia veneciana con sus calles estrechas y empedradas en las que pudimos observar edificios históricos. Gracias a las bonitas melodías que escuchábamos, nos detuvimos y encontramos la Escuela de Música de Izola, ubicada en el Palacio Besenghi degli Ughi (Palača Besenghi degli Ughi), de estilo barroco tardío. Es un singular edificio de tres plantas y rejas en color azul y allí permanecimos unos minutos antes de seguir nuestro trayecto. Esta construcción fue encomendada por la acaudalada familia Besenghi de Istria al prestigioso arquitecto Filippo Dongetti en 1775 quien finalizó dicha obra en 1781 y se encuentra actualmente en perfectas condiciones de conservación.





Resultaba muy original además el colorido de los edificios, invitándonos a disfrutar sus colores: rosa, amarillo, rojo, azul, verde -en tonos pastel– y las ventanas de madera que se abrían hacia los lados en busca de luz, algunas de ellas tímidamente dejaban pasar algunos rayos de sol a través de las pequeñas tablillas que se disponían en las ventanas. Todo aquello que nos rodeaba, tan cotidiano para sus gentes y tan especial para quienes teníamos la oportunidad de descubrirlo.
Continuamos descendiendo hacia la costa mientras conversábamos y apreciábamos nuestro entorno, cada vez más cerca del Adriático.


El día soleado y la excelente temperatura nos convidaba a disfrutar del mar, un día de playa en el que los pequeños y no tan pequeños embajadores tomaron baño en las aguas cristalinas del mar Adriático. Junto a la costa pudimos disfrutar además del parque infantil (junto al paseo marítimo) donde los embajadores Cienlee no perdieron oportunidad de reír y jugar. El lugar nos invitaba a maravillarnos, un poco más.


Había mucho que celebrar, habíamos recorrido miles de quilómetros hasta Eslovenia, habíamos aprendido mucho y también nos habíamos divertido… ¡había que hacer un picnic junto a la costa! Comimos entonces en el parque disfrutando de la brisa del mar, entre pizzas, calamares y otras delicias gastronómicas locales. También tuvimos visitas… las aves que allí llegaron para acompañarnos en nuestra comida fueron interceptadas por nuestro guardián, Luis, quien estableció «una frontera» entre nuestra comida y las imprevistas invitadas.

Se acercaba la hora de partir y sin lugar a duda, cada uno de los que estábamos allí dejamos algo de nosotros en Eslovenia. Ya no seremos los mismos porque hicimos que este viaje fuera realidad, viviendo cada día con ilusión gracias a todo el trabajo, esfuerzo, perseverencia, encuentros, reuniones y papeles necesarios para llevarlo a cabo.
Después de nuestro picnic tocaba despedirse de Francisco Tomsich, la dra. Barbara Pregelj, la bella Izola y el hermoso país de Eslovenia. Nos esperaba nuestro autobús que nos llevaría al aeropuerto de Venecia, para luego partir hacia España. El viaje todavía no había terminado y las sorpresas continuaron: los embajadores Cienlee tuvieron la oportunidad ser invitados por el comandante del vuelo de Iberia para conocer la cabina del avión tras aterrizar en Madrid-Barajas.

¡Una gran experiencia!
Es muy importante destacar el trabajo de los pequeños y no tan pequeños embajadores. Los embajadores Cienlee, con su trabajo, perseverancia y esfuerzo no solo han conseguido representar a su localidad – Quintanar de la Orden-, hacer amigos, atravesar barreras lingüísticas, estar dispuestos a conocer una nueva cultura o dar a conocer sus tradiciones sino que han logrado crear un sólido puente (como mencionó Iván) entre Quintanar de la Orden y Eslovenia.
Esta fue una gran experiencia que sin lugar a duda recordaremos y que permanecerá en nuestra memoria. Juntos hemos crecido y aprendido un poco más. Hasta la próxima Eslovenia y muchas gracias por acogernos, nos hemos sentido en casa.
¡Muchas gracias a todos por confiar en nosotros y hacerlo posible!
¡Y todo salió muy bien!
Las imágenes sin el logo de Cienlee fueron cedidas por fotógrafo profesional Filip Balog para su exclusiva utilización en esta página web.
Agradecemos todo el apoyo fundamental de la editorial Malinc, la inestimable compañía de las familias Cienlee, el artista Francisco Tomsich y el interés demostrado por las instituciones eslovenas, incluyendo la Excma. Embajada de la República de Eslovenia en España. Agradecemos además el trabajo y dedicación de Evelina, cuyas obras dedicó a Tomsich.
© Jacqueline Oliver, 2023 – Todos los derechos reservados
