Francisco Tomsich en Morille: un pueblo habitado por el arte

Morille es uno de esos lugares en los que, cuando llegas, te sientes en casa. Su gente, la cultura, el arte y la vida cotidiana forman parte de una misma manera de habitar el pueblo. Rodeado por la belleza del campo charro y por espacios naturales que conservan el carácter de esta tierra salmantina, Morille ha convertido la cultura en una de sus señas de identidad. Esculturas, intervenciones, museos y proyectos se integran en sus calles y caminos, junto a la memoria de quienes han dado vida al lugar.


En este entorno, el artista uruguayo-esloveno Francisco Tomsich se reunió con los vecinos de Morille en el salón de plenos del Ayuntamiento para compartir una tarde dedicada a pensar la escuela desde tres tiempos que inevitablemente se encuentran: el pasado, el presente y el futuro.


La conversación se abrió con la memoria de la antigua escuela, partiendo de la lectura de la obra ¡Quiero ir al cole!. Surgieron entonces recuerdos como la estufa de leña que calentaba las aulas durante los días fríos, los maestros y maestras que pasaron por ellas, las vivencias de la infancia y esas pequeñas escenas que los años no han borrado. Junto al Ayuntamiento, el monumento dedicado a la maestra rural parecía acompañar una reunión en la que enseñar, aprender y recordar adquirieron un sentido colectivo.


En la diversidad de las voces estuvo una de las mayores aportaciones de la jornada. Participaron maestros y profesores, jóvenes y niños. Las distintas generaciones ofrecieron sus propias perspectivas sobre la escuela que conocieron, la que existe hoy y aquella que desean para el futuro. De la conversación nacieron propuestas, inquietudes y deseos que permitieron imaginar, de manera compartida, cómo podría ser la escuela del mañana en Morille.


Francisco Tomsich acompañó ese intercambio a través del dibujo y la ilustración. Mientras las palabras recorrían la sala, fue recogiendo gestos, ideas y presencias hasta plasmar un retrato de quienes allí se encontraban. Su intervención estableció un vínculo especialmente significativo con Morille, un pueblo que desde hace años entiende la creación artística como una forma de relación entre las personas, la memoria y el territorio.


La jornada mostró que la cultura también se construye en una conversación entre vecinos, en una experiencia que vuelve a contarse o en un dibujo que guarda algo de quienes participaron en él. Francisco Tomsich actuó, en ese sentido, como un eslabón entre su práctica artística y un lugar donde el arte forma parte de la vida común. Cuando el diálogo y la creación encuentran un espacio compartido, las fronteras se vuelven más próximas y surgen nuevas formas de reconocerse en los otros.

Al terminar la tarde quedaron las conversaciones, los afectos y, sobre todo, el deseo de seguir imaginando juntos. Nuestro agradecimiento al Excelentísimo Ayuntamiento de Morille, a su alcalde, D. Manuel Ambrosio Sánchez, a la Editorial Malinc y a la Dra. María José Bruña Bragado por hacer posible esta jornada. De manera muy especial, agradecemos a los vecinos y vecinas de Morille su generosidad al compartir historias, experiencias y miradas que dieron sentido a la propuesta.


En Morille, el arte no ocupa únicamente museos o espacios expositivos forma parte de la conversación, de la memoria y de la vida compartida. Y quizá ahí resida buena parte de la singularidad de este pueblo en su capacidad para reunir a las personas alrededor de una idea, abrir el diálogo y convertirlo en una experiencia que continúa más allá de esa tarde.


© Jacqueline Oliver, 2026 – Todos los derechos reservados

Publicado por Jacqueline Oliver

Dirección y coordinación de los Talleres CIENLEE «Lectura, escritura, emociones»

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